jueves, 9 de diciembre de 2010

letania

Te derriba el espejo, de la drigada roja, las confesiones del colibrí que mató la tormenta. En las extremidades del reloj, el ojo que sirve para caminar mirado, no duerme, crea visiones y destrezas del peligro. La ilusión que devora mis huellas, cenizas de una llave. La salud de la razón es débil, carciente de inminente fuerza, hoy mis propias lenguas oscilan entre el lamento y la vida al revés, hoy tiernos comentas me ensañan que he perdido batallas, que hoy sin lugar a dudas no me encuentro estatico. ¿Quién puede oír las guerras didácticas del pecho? ¿Brasas que los sentidos disfrazan de un lado al otro de los cuentos?, hay caminos, distancias, carpinteros del ser. Quisiera fojar un imperio de arrugas, de batallas bien libradas, de estelas de humo blanco, tiendo a pensar en la poca libertad, en lo atorado y gris que estoy, quiero un empujon fuerte, como puedo conseguir boletos del circo, para verme en funcion, hoy me quedo como espectador de mi, mi obra... no tiene mucho ritmo... es como el viento que dialoga con el frio. los astros lamen cielos sin causa... tiendo a perder mi poesia... no encuentro las palabras...ni el pulso magico, pareciera que se quedo en la escena de escaleras y gritos...tengo mucho que aprender del arbol seco... de la letania de imagenes... hoy entro al bazar de asombros...de lo inesperado de las anemonas...hoy estoy pensativo de mi...

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